Buscar dónde está el mínimo del mercado es tarea peligrosa, muy peligrosa. Lo es por la predisposición psicológica a creer que si sabemos donde está el mínimo, podremos actuar correctamente. Pero creo que esto no es así. Cuando las acciones han caído con mucha fuerza, siempre viene la duda de si pueden seguir cayendo aún más. Al fin y al cabo, por algún motivo caen. Este tipo de pensamiento te impide llevar a cabo un plan de inversión sensato, el cual, en ausencia de la adecuada planificación financiera, es muy difícil de ejecutar. Si peor aún, después de un mínimo de mercado no actuaste comprando, y las acciones empiezan a subir con mucha fuerza, aún te sientes mucho peor, ya que parece que has dejado escapar una oportunidad única, lo que aún te bloquea más.

Como decía el Barón de Rothschild, “yo nunca compro en el mínimo y siempre vendo demasiado pronto”.

Una cosa es mi opinión, que en breve la compartiré, y otra la metodología que nos va a permitir navegar en estas aguas tan turbulentas, cosa clave. Las opiniones, por experiencia, son subjetivas y se equivocan más veces de lo que quisiéramos. Los métodos, también, pero suelen equivocarse bastante menos si han sido contrastados con lo ocurrido históricamente y con el mundo real.

A continuación, veremos la situación del mercado actual, mostrando las probabilidades en torno a si vimos el mínimo de mercado a mediados de marzo, qué cabe esperar y qué podremos hacer al respecto.

Dónde estamos hoy

Tal y como vimos en Protocolo Pólvora, la reciente caída ha sido la más rápida de la historia (últimos 180 años), aunque no la más profunda. Además, si la comparamos con otras grandes crisis del pasado, vemos que todas en menos de 5 años se recuperaron, salvo el crash de 1929. La crisis punto.com necesitó 6 años, pero si se hubiera invertido un 80% en renta variable y otro 20% en pólvora se hubiera recuperado en menos de 5 años, que es el plazo que en el Método BISSAN nos marcamos como mínimo para invertir a largo plazo. O dicho de otra forma, cualquier dinero que se necesita a menos de 5 años, no está en renta variable y ya lo tenemos en la “zona de blindaje”, pues se necesitará para atender un determinado pago/objetivo de la familia.

Sin embargo, después de la actual caída ha habido un rebote técnico de enorme fuerza pero en sentido inverso. De hecho, ha sido el rebote más fuerte de la historia, salvo el que hubo justo después del crash de 1929. Las bolsas han subido en 2 semanas en torno al +25%.

Los mercados bajistas tienen subidas de este tipo. Los nervios están tan a flor de piel que es normal encontrarte con subidas del +7% en un día. En cambio, en un mercado alcista es rarísimo subidas del más del 4% en un día. De hecho, desde el inicio del actual mercado alcista en marzo de 2009 hasta el inicio de esta crisis (11 años), sólo en 11 ocasiones el S&P500 ha ganado un +4% o más en un día. En cambio, desde el 24 febrero de este 2020 el S&P500 en 8 ocasiones ha ganado el 4% o más en un día, ¡en tan sólo 1 mes y medio! Esto es indicativo de bear market.

Económicamente todo indica a que el parón de actividad actual por culpa de la pésima gestión de los gobiernos del Covid-19 va a ser histórico. De hecho, el impacto puede ser igual o superior a la crisis de 2008, y se acerca al nivel del de la gran depresión, aunque se prevé que sea mucho más corto. En el siguiente cuadro podemos ver una previsión de la crisis Covid19, con una rápida recuperación posterior. Aunque ya veremos si esto se recupera tan rápido como muchos expertos indican.

Solemos pensar que, si controlamos el virus pronto, todo se arreglará. Pero la economía creo que no funciona así. La economía es la suma agregada de millones de decisiones libres (salvo en comunismo/tiranía) que están siendo devastadas por el confinamiento. Volver a la normalidad no va a ser posible debido a la quiebra de sectores enteros de producción. Se tarda años en construirlos y meses en derrumbarlos. Además, la psique de las personas no será la misma. Su propensión a consumir, viajar, salir, etc. muy seguramente será menor, por lo que muchos modelos de negocio tendrán que cambiar, y muy rápido.

A juzgar por la inyección masiva de los Bancos Centrales en la economía, todo indica a que la cosa está mal, francamente mal. Pero no querrán reconocerlo.

Además, hace tiempo que comenté que el Banco Central Europeo está quebrado, si tuviera que analizarse su nivel de solvencia del mismo modo que se analiza la banca comercial.

En el siguiente gráfico vemos como el tipo de interés del bono español a 10 años se dispara en apenas dos semanas, desde el 0,17% a un máximo del 1,9% el pasado 19 de marzo.

Esto es fruto del enorme nerviosismo en los mercados, que exigen a España que pague más intereses, puesto que el mercado entiende que está en una situación mucho más vulnerable ante una crisis. De hecho, el 18 de marzo el Banco Central Europeo anunció su intervención en los mercados, y apaciguó las aguas al día siguiente. De no hacerlo, probablemente la rentabilidad del bono hubiera subido al 4% y al 5%, donde hay fuertes resistencias técnicas. La subida hubiera incorporado una carga financiera a España que básicamente habría sido imposible pagar debido a que su nivel de deuda actual es mayor que su PIB, salvo eliminando importantes partidas en pensiones, sanidad o educación. Hay que tener en cuenta que, en 2019, pese a estar los tipos de interés en mínimos históricos y con algunas emisiones a corto plazo incluso con intereses negativos, España pagó 29.300 millones por concepto de intereses, lo que equivale a un 2,5% del PIB (es decir, pagamos en intereses más que el mismo crecimiento de la economía, que el año pasado fue del 1,80% según el INE. Para poner en contexto este nivel de gasto por concepto de intereses es más de la mitad del gasto en educación o el 40% del gasto público dedicado a la sanidad.

Creo que la deuda pública española está quebrada, con todas las implicaciones que tiene. Que el interés del bono a 10 años haya casi tocado el 2% es peligrosísimo, puesto que de ahí el salto es casi directo al 4%. Pensemos que en 2012 se llegó a casi el 8%, pero con muchísima menor deuda a nuestras espaldas.

Esta vez, dado que el BCE ya no tiene más músculo financiero para seguir pagando la fiesta a España, obligará a reformas profundas. Es una pena que el club de amiguetes que es Europa sólo se tomen las cosas en serio cuando la situación es dramática. Y ni así.

No creo que una crisis de deuda se solucione con más deuda.

Así pues, no acabo de creerme la reciente subida bursátil, que considero como un rebote técnico fortísimo, debido a la energía acumulada en la caída previa. Pero ahora, con una subida tan fuerte, creo que hay una gran posibilidad de que actuará como péndulo con fuerza otra vez en la bajada, y puede llevar al mercado a nuevos mínimos, o por lo menos a testear de nuevo el mínimo de mediados de marzo. Y probablemente sea rápido, muy rápido.

Veo que aún existe mucha (demasiada) gente oportunista. El mínimo de mercado tras una corrección de verdad suele ser tan brutal que incluso la gente que tiene dinero fuera del mercado y piensa en invertirlo, igualmente duda y no lo hace por miedo. Y creo que aún no hemos llegado a este punto. Esto no significa que el mínimo sea ya el que vimos en marzo y que el mercado siga subiendo (le otorgo un 30% de posibilidades), pero hay demasiadas malas noticias por llegar, demasiadas quiebras y muchísimos despidos. Dudo que el mercado lo haya descontado todo.

Pensemos que los despidos en Estados Unidos han sido los mayores de toda su historia, dejando en ridículo el último crack de 2008.

Si alguien cree que la reincorporación será fácil, creo que se llevará una sorpresa. La economía hubiera aguantado bien 15 días de parón, casi no hubiera habido despidos. Con 1 mes de parón las cosas empeoran, pero son sostenibles. Pero con 2 meses de parón, simplemente hay muchas empresas y economías familiares que viven al día y no pueden permitirse semejante situación, lo que las llevará a sobre endeudarse, o a dejar de consumir, despidos parciales o lo peor, a quebrar y a despedir a todo el mundo. Y repito, quienes “sobrevivan”, cambiarán la forma en que toman las decisiones, de socializar, de relacionarse, de interactuar, es decir de vivir, lo que incluye sobradamente, las decisiones de gasto.

Sobre cómo actuar

Las fuertes correcciones con pérdidas mayores al -20% o más a lo largo de la historia generan mínimos que se suelen retestear en al menos el 70% de las ocasiones. Es normal, el mercado quiere asegurarse de que no debe seguir bajando, y pone a prueba el mínimo. Si aparecen muchos compradores en el mínimo entonces éste queda definitivamente sellado y el mercado empieza a subir durante unos cuantos años.

Así pues, el mercado actual presenta una situación en la que puede ser que vuelva a mínimos, con más del 70% de probabilidades, lo que supondría una caída del -17% y el -20% desde precios de hoy (mediados de abril). Además, creo que de este 70% de probabilidades de caer, hay la mitad de probabilidades en que traspasará el mínimo a la baja, lo que la caída a precios de hoy podría ser de entre -25% y -35%, lo que daría a una caída desde máximos del -45% al -50%, algo que no descartamos. Lo que sí creemos casi imposible es una caída superior en torno el -50%, ya que no se reúnen las condiciones para que así sea (no hay guerra y la perdemos, no entramos en comunismo y no había burbuja bursátil previa).

Nadie sabe lo que va a pasar en el futuro. Lo que sí podemos hacer es crear distintos escenarios y otorgarle a cada uno una probabilidad de que ocurra. En resumen, y con todo el riesgo que implica hacer predicciones, yo veo los siguientes escenarios:

  1. 30% de que el mercado siga subiendo, con una recuperación en vertical en 1 año.
  2. 35% de que el mercado caiga desde precios de hoy un -17% o -20% hasta mínimos de marzo. A partir de allí rebota con fuerza hasta máximos en un plazo de 2-4 años.
  3. 30% de que el mercado caiga desde precios de hoy un -25% o -35% perforando mínimos de marzo. A partir de allí rebota con mucha más fuerza hasta máximos en 2-4 años, quizá más en la parte baja de ese rango por la violencia de la caída genera efecto boomerang.
  4. 5% de que el mercado caiga desde precios de hoy un -50% o -70%. Esto sólo es posible si se instaura a nivel internacional un nuevo orden comunista o extremadamente autoritario. Es cierto que la mentalidad comunista o autoritaria de control absoluto de la población se está desgraciadamente dando en esta crisis del Covid19, con una reducción histórica de las libertades personales que los políticos de todo el mundo utilizan para ganar más poder y subyugar a la población. Los virus no se combaten con ejércitos. Como ciudadanos debemos luchar contra esta injerencia en nuestras vidas, para que las medidas adoptadas estos días no se cronifiquen y respondan a una necesidad puntual. Esta toma de poder absolutista ocurrirá en muchos sitios del mundo, y creo que Europa, dada su profunda crisis de modelo, utilizará estas medidas dictatoriales para mantener el Euro a toda costa. Pero probablemente genere tal repulsa por parte de muchos países que el Euro se rompa por nacionalismos irreconciliables. Históricamente, sucesos dramáticos como guerras o pestes producen mucha inflación y tampoco reducen los precios en bolsa a nivel catastrófico si el capital está bien diversificado internacionalmente. Finalmente, el mercado de acciones tampoco presentaba precios de burbuja antes de la crisis, así que también por esta vía descartamos caídas desde máximos del -80%.

La gran duda surge en si podríamos ahorrarnos caídas del -17% o -20% hasta que la bolsa toque el mínimo de marzo y venderlo todo ahora, si las probabilidades de caídas son de un 70% de volver a mínimos. Creo que sería factible, pero pensemos en las nefastas consecuencias psicológicas que esto tendría (que se traducen en malas decisiones financieras). Pensemos que este es un JUEGO PSICOLÓGICO y no de inteligencia. Veamos lo que podría pasar en cada situación:

  1. Si finalmente el mercado sigue subiendo y hemos vendido para ahorrarnos una probable caída, NO recuperaremos el capital nunca, ya que al estar fuera del mercado siempre vas a estar dudando en cuándo entrar. A largo plazo se pierde mucho más dinero por no invertir (enorme coste de oportunidad) que por soportar las normales correcciones de los mercados. Éstos vuelven a máximos de forma recurrente mientras la civilización no se desmorone, que no es el caso.
  2. Acertamos al vender puesto que el mercado corrige hasta mínimos de marzo. Como pensamos que el mercado sólo corregirá hasta el mínimo, y así es, compramos de nuevo cerca del mínimo. El problema es psicológico. ¿Y si cae más? De ahí que el principal riesgo si hoy sales del mercado es que te quedes fuera y no entres de nuevo, cosa que ocurre más de lo que pensamos. Seamos conscientes de que ya llevamos una pérdida acumulada.
  3. Acertamos al vender ya que corrige el mercado, pero cae a plomo perforando los mínimos. De hecho, si salimos antes por miedo a futuras caídas, hay probabilidades a que compremos cerca del último mínimo. Pero si luego sigue cayendo otro -15%-20%, psicológicamente nos sentiremos muy mal al volver a perder dinero. Es muy probable que no se aguante la presión y se vuelva a vender con pérdidas, esta vez en el mínimo de verdad, al claudicar completamente. La mayoría de gente entra en pánico y se paraliza. No se ve el mínimo definitivo en el horizonte una vez se perfora el último gran mínimo. Además, el volumen de noticias negativas pasa a ser enorme. Familiares despedidos, negocios en quiebra, etc. Si por el contrario, no compraste cerca del último mínimo, también es muy probable que no lo hagas luego.
  4. En este escenario casi todo el mundo vende, ya que el daño económico es tan fuerte que las medidas de protección habituales probablemente sean justas y necesites el dinero. En casos así, la recuperación bursátil es de 8 a 15 años. Pero es un escenario de catástrofe que siempre existe. Pensemos en Pompeya, o ahora el virus. ¿Quién lo hubiera dicho?

Dado que ya tenemos una pérdida, y queremos volver a máximos históricos (invertir en acciones implica casi siempre estar por debajo del último máximo histórico), es necesario permanecer invertidos. Si sube, recuperamos el dinero. Si cae, lo recuperaremos en 2 a 4 años. Y al ejecutar el Protocolo Pólvora encima aprovecharemos las caídas y cuando volvamos a máximos habremos ganado mucho dinero durante las caídas. Además, sabemos, gracias a la planificación, que no necesitamos ese dinero en 5 años. Así que básicamente debemos seguir el plan.

La falta de disciplina causa estragos en las finanzas familiares.

Creo además que la recuperación hasta máximos históricos es probable que se dé con mucha mayor velocidad de lo que pensamos, incluso si el mercado cae más que el último mínimo. Si esto ocurriera se generaría una energía enorme para que el mercado subiera rápidamente y superara los máximos históricos en tiempo récord.

Insisto en que los problemas no vendrán por parte de las acciones (a pesar de estas correcciones tan fuertes). Los problemas vendrán por parte de los gobiernos, sus nefastas políticas, su insostenible endeudamiento y sus mentiras para esconder el problemón que tienen encima la mesa. Cuando la gente se de cuenta de todo esto, las acciones serán de los pocos activos refugio con garantías que va a existir.

Estamos ante un enorme juego psicológico, no nos engañemos. Los gobiernos del mundo entero intentan dar una sensación de calma en torno al virus. Pero los datos económicos nos pintan un panorama desolador. Así pues, psicológicamente pasaremos una época tremendamente dura. Es necesario que nos armemos de paciencia y de optimismo. De otro modo, el mercado nos expulsará y habremos perdido enormes oportunidades y mucho dinero de por medio.

Así pues, en lugar de buscar el mínimo, debemos canalizar nuestras energías en seguir el plan. Evidentemente, si no se tiene un plan, estás fuera.

Más datos

Vemos como las acciones growth, a raíz de la actual corrección, han respondido extraordinariamente bien respecto al value. De hecho, lo han destrozado. Las métricas, que hace 2 años ya eran alarmantes, ahora están en un claro máximo histórico. No parece que esto siga así mucho en el tiempo.

En el siguiente gráfico podemos comparar Russell 2000 Growth vs Russell 2000 Value, donde hemos llegado a un extremo a favor de Growth que muy probablemente conlleve cambios de tendencia a corto plazo.

Mi tesis es que esta crisis va a desencadenar una subida muy fuerte de los precios en los próximos años. Ahora el petróleo Brent está a 33$ el barril después de una corrección histórica, al que principalmente le queda subir, no bajar. Además, la gente empezará a desconfiar enormemente de los gobiernos al ser cada vez más tiranos y generará un profundo descontento. Ya lo vemos recientemente en Wuhan, o en el sur de Italia. El confinamiento, la pérdida de trabajo en masa, la nueva precariedad, la falta de confianza en el futuro, todo ello pasará una enorme factura y las empresas fabricarán mucho menos, lo que generará una falta de producción que hará que los precios suban. Nos enfrentamos a un nuevo ciclo histórico de precios al alza de las materias primas no por exceso de demanda sino por falta de oferta.  Además, se juntará con un elevado nivel de paro y de crisis, lo que supone estanflación.

Y ante esta situación, son las empresas Value las que, con diferencia, salen ganando. Ha sido necesaria esta corrección para que quizás se empiece a dar un cambio en las tornas.

Además, el dominio de las grandes mega-caps americanas de la actualidad se quizás pronto llegue a su fin (Google, Amazon, Apple). Después de cada gran ciclo surgen nuevas empresas líderes y sólo 1 o 2 de cada 10 antiguos líderes bursátiles lo van a ser en la próxima década. Es la destrucción creativa de Schumpeter.

Podemos observar también como el dinero de los mercados emergentes se está evaporando y va a USA, principalmente. De hecho, esta crisis ha puesto de manifiesto, tal y comentamos en la Conferencia 2020, que cuando hay problemas el dinero deja las provincias para ir a la capital (EUA). En el siguiente gráfico podemos ver como la salida de capital de mercados emergentes ha sido la mayor y más rápida de la historia reciente.

Por otra parte, el crecimiento de sus bolsas en relación a la bolsa americana está en un mínimo histórico.

Es muy probable que, superada esta crisis, empecemos a ver otra fortísima subida a favor de los mercados emergentes en los próximos años.

Finalmente, las empresas de pequeña capitalización también han sufrido una sacudida histórica. Han sido principalmente las grandes empresas americanas growth las que han capeado mejor esta crisis. Es donde el dinero está más seguro.

Pero una vez acabe la crisis, quizás la recuperación no venga precisamente de este tipo de empresas, sino que el dinero se gane en la próxima década haciendo todo lo contrario: empresas pequeñas, value y con exposición en emergentes.

La banca

Después del reciente desplome de cerca el -50% de los bancos españoles en 2020, éstos no han rebotado el +25% que sí ha recuperado el mercado en general, algo que considero muy peligroso. Están casi todos ellos cerca de los mínimos de marzo. Si vuelve a corregir el mercado (históricamente hay un +70% de posibilidades de que lo haga), sus precios aún van a bajar mucho más. A continuación, podemos ver las cotizaciones en 2020 de Santander, BBVA, Caixabank y Banco de Sabadell. Las líneas azules son la media móvil de 200 sesiones (azul grueso oscuro) y media móvil 50 sesiones (azul fino claro).

El mercado probablemente está empezando a ver excesivos riesgos en banca. Los bancos españoles empiezan a mostrar precios que yo llamo de pre-quiebra o opables (para ser adquiridos fácilmente por un tercero). El mercado en general ha corregido en 2020 entre -15% y -25%, dependiendo del índice. Pero la banca española presenta un panorama desolador, con pérdidas este año de los 4 principales bancos del -45% Santander -42%, BBVA -40%, Caixabank -39% y Sabadell -58%. Si el mercado vuelve a corregir, puede suponer caídas al sector de -60% en este año, o peor aún. Recordemos que tienen mucha deuda pública española en su balance.

Aún recuerdo cuando hubo la implosión de precios del Banco Popular y me llamaba gente para decirme que comprara acciones del Banco Popular, que estaban súper baratas. Me negué en rotundo, les dije que el banco estaba quebrado. Después discutiremos si el mecanismo que se utilizó para la compra del banco fue justo (creo que Popular valía más de 1€), pero que no era viable, a pesar de ser uno de los bancos en teoría con márgenes operativos mejores del mercado.

Hace años que no invertimos en bancos puesto que creemos que de fondo hay una crisis de deuda pública al que el sector bancario puede tocar de muerte. Sólo una profunda reestructuración lo salvará en Europa, pero antes se deberá cambiar el corazón de Europa, que es la estructura del Euro en sí misma. Se está hablando de los Eurobonos, aunque para que se pongan de acuerdo, Alemania y Holanda deberán torcer el brazo. Sólo si los países ceden su soberanía fiscal será posible tirar esto adelante. De otro modo, el Euro está tocado de muerte y se puede depreciar respecto al dólar de forma severa.

Inmobiliario

Para los que quieren comprarse un piso, probablemente bajen los precios de los pisos, sobretodo en las periferias. Mi recomendación es que es muy probable haya subidas muy fuertes en bolsa en los próximos 2-4 años, básicamente porque en este plazo se espera que los mercados vuelvan a máximos, según hemos expuesto. Si se puede esperar a comprar un piso, es una buena opción mantenerse en acciones para en pocos años venderlas para comprar un piso. Pensemos que el ciclo inmobiliario es más lento que el bursátil, es como un elefante con paso firme, aunque a veces corra.

Si alguien necesita comprar ya un piso, que negocie bien la compra. Pero que sobretodo pida una hipoteca lo más elevada que permita su planificación financiera, al mayor plazo y al menor tipo FIJO que pueda. Si este próximo ciclo es de inflación, esta hipoteca cada vez será más y más irrelevante.

Si alguien tiene hipotecas a tipo variable, mi recomendación es que cuanto antes las pase a tipo fijo, y si puede ampliar plazo e importe mejor, siempre que lo permita su planificación financiera.

El único gran interrogante será cómo va a quedar de trastocado el mercado inmobiliario en estos próximos años. Normalmente va de la mano de la capacidad de financiación de los gobiernos, ya que tiene relación directa con los plazos y precios que ofrece la banca en hipotecas. Por ejemplo, si un gobierno se puede endeudar a 30 años, es muy probable que la banca pueda hacer hipotecas a ese plazo. En cambio, si un gobierno sólo emite deuda a 10 años, difícilmente los bancos prestarán a 30 años a sus ciudadanos.

Creo que, en España, la financiación pública va a quedar francamente tocada, y dudo que los bancos puedan prestar mucho dinero. Dicho de otro modo, es muy probable que el crédito sea escaso y con precios muy altos, en línea con el fuerte incremento de inflación.

Esperemos que este escenario de estanflación nunca llegue a materializarse.

Conclusiones

Hagamos lo que hagamos, lo más importante es seguir el proceso, y no perseguir un resultado o una rentabilidad concreta a corto plazo. Para esto, la planificación financiera permite ejecutar estrategias de largo plazo y tomar mejores decisiones de inversión. Centrémonos en seguir las pautas de compra del Protocolo Pólvora y en cumplir la planificación, ya que así mantendremos la cabeza bien fría, y el corazón tranquilo.

Cuando los mercados suban y recuperemos el máximo histórico, que será sin duda alguna previo un viaje duro y lleno de curvas, todo habrá valido la pena. Muchos habrán perdido la camisa por el camino. No seamos nosotros uno de ellos.

By | 2020-04-27T16:15:48+00:00 abril 14th, 2020|Categories: Actualidad, Blog, Mercados, Newsletters, Opinión, Planificación financiera|0 Comments