La experiencia de un cliente asesorado por BISSAN que ha querido compartir cómo le hemos ayudado

Mi experiencia con el asesoramiento financiero de Bissan

«El asesoramiento financiero no es un gasto, es una inversión»

Sé que muchas personas que buscan asesoramiento financiero desconocen en qué puntos les puede ayudar contar con la experiencia de uno.

Yo mismo me he hecho estas preguntas antes: ¿es útil? ¿merece la pena? ¿dónde están las ventajas? ¿costará mucho? ¿cuál está el valor que aporta? ¿me puedo fiar?

Creo que no hay nada mejor que explicar mi propio caso real, y que tú mismo saques conclusiones.

¿Qué me llevó a plantearme que necesitaba un asesor financiero?

Soy socio de una empresa que hemos crecer hasta niveles totalmente insospechados en un inicio para mi.

Nadie me ha preparado para esta situación y, sin embargo, aquí estoy adaptándome a esta realidad y debo saber manejar el patrimonio con el que ya cuento y el que vendrá.

Soy muy consciente de la importancia de va a tener saber manejar ese dinero bien.

No puedo tirar por la borda todo lo que he conseguido por desconocimiento y malas decisiones.

Mis conocimientos financieros son medios: entiendo las hipotecas, la rentabilidad de las inversiones de manera general, qué es un fondo… obviamente he aprendido porque es mi obligación.

Sin embargo, no soy, ni quiero convertirme en la persona que debe mirar todos los días el mercado, con dudas de si está haciendo lo correcto, invirtiendo por su cuenta y riesgo.

No. Eso no es para mi. Quizá pueda hacerlo con una pequeña parte de mi patrimonio, pero no con la mayoría. Soy muy consciente de que no soy un experto y no quiero echar por tierra todo.

Prefiero mil veces la seguridad de saber que lo estoy haciendo bien.

Zapatero a tus zapatos.

¿Debería contratar un asesor financiero?

¿Es útil? ¿merece la pena? ¿Dónde están las ventajas? ¿costará mucho? ¿Cuál está el valor que aporta? ¿me puedo fiar?

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A pesar de que tengo bastante control sobre mis ingresos y gastos, tras realizar la planificación financiera, me di cuenta de que gastaba 1200€ más al mes de lo que pensaba.

Es importante tener en cuenta el nivel de vida actual para saber si lo podrás mantener en el futuro.

Suponía una desviación de un 20% sobre mis proyecciones.

Me ayudó a contar con ello y tomar decisiones al respecto.

  • Encontrar ofertas hipotecarias mejores de lo que yo podía conseguir incluso siendo un perfil para el banco bueno. Simplemente se consiguen por otros canales especiales.
  • Puesta en contacto con profesionales del sector inmobiliario para aprovechar oportunidades especiales
  • Mejora de la Fiscalidad hipotecaria

Inversiones rentables mantenidas en el tiempo

Sin sobresaltos

Sin grandes caídas ni inversiones arriesgadas

Ayuda en las decisiones fiscales de mi propia empresa con un impacto en las personales.

Se hace necesario hacer de manera correcta y eficiente la fiscalidad.

Saber que la gestión está delegada en personas competentes y serias hace que pueda dedicarme a otras cosas que no sean estar pendiente de esas inversiones constantemente.

Mejora de las condiciones de seguros de todo tipo y asesoramiento: vida, hipotecario, coche...

He seguido su trayectoria y conocido personalmente al equipo. En un mundo donde es difícil saber en quien poner tu confianza, cuento con ellos.

Podría haber cometido un error fiscal grave que tras consultar pude subsanar

Ayuda en el planteamiento y gestión

Sin duda, si eres una persona que tiene patrimonio, te recomiendo probar y decidir por ti mismo si merece la pena.

Se habla mucho del gasto asociado a un asesor financiero, pero en mi caso compensa con creces, no solo por el retorno financiero, sino por la seguridad.

En mi caso, salgo corriendo ante promesas de rentabilidades anuales del 50%.

Cuando tienes dinero, la primera regla es no perderlo y no asumir riesgos innecesarios.

Lo importante es cumplir tus objetivos marcados en el plan.

Dónde entra BISSAN en toda historia

Hace unos años conocí a uno de los hoy asesores de BISSAN a través de una persona que teníamos en común.

Por aquel entonces yo era un joven que a duras penas se hacía un hueco en el mercado laboral y, si hoy sé poco de temas financieros, en aquel entonces, todo eso era un mundo aún virgen.

Esta persona, con los 4 duros que tenía yo en aquel entonces, me ayudó a entender las finanzas poco a poco y sembró la semilla del ahorro.

Fue una relación muy desinteresada ya que no es que fuera un perfil bueno precisamente. Ahí estaba siempre cuando preguntaba.

Esa semilla del ahorro fue la que me permitió con un puñado de euros, levantar la empresa de la que hoy soy socio.

Durante estos años la empresa tomaba forma y dicho asesoramiento empezó a ser cada vez más serio.

Los «consejos» que pedía requerían de respuestas muy trabajadas.

Era la hora de contratar un asesor.

Empezaba a tener cierto patrimonio.