La mejor estrategia de inversión para 2020

La misma que para 2019, 2018, 2017…e incluso, 2021 y 2022.

Autor: Germán Guevara Millán, EFP

Para quienes nos dedicamos a la gestión patrimonial y de inversiones, es usual recibir cada fin de año numerosos artículos de opinión y newsletters de bancos y gestoras con las previsiones para el año siguiente. Sin llegar a ser exhaustivo, algunos de los titulares que más me han llamado la atención son:

  • 2020: 4 temas de inversión clave
  • 2020: ¿Dónde están las oportunidades?
  • Diez reflexiones económicas para 2020
  • Descubre nuestra Estrategia de Inversión para 2020
  • Previsiones macro de las gestoras: ¿Qué esperar de la economía en 2020?

Y un largo etcétera. Incluso, los más avezados futurólogos se atreven a publicar artículos de este tipo:

  • Cuáles son los mejores fondos para invertir en 2020
  • Acciones españolas para triunfar en Bolsa en 2020
  • ¿Dónde invertir en 2020? Entre el vértigo de las bolsas y los tipos negativos

Todo esto se verá en las próximas semanas con charlas y conferencias por todo el país con este mismo enfoque: tratar de prever lo que pasará en la economía (nacional, europea y mundial) en el 2020 y sus posibles consecuencias en los mercados financieros.Este ejercicio de predicción servirá para ajustar las carteras, y procurar obtener la mayor rentabilidad según el riesgo que se quiera asumir hasta el 31/12/2020, momento en que se sacará otra vez la bola de cristal para repetir el mismo “ejercicio”.

Personalmente, creo que los analistas y asesores deberíamos ser más humildes y reconocer que acertar es prácticamente imposible. Además, en caso de hacerlo, muchas veces los mercados reaccionan erráticamente ante la misma noticia. Este otro artículo [1] incluye varios ejemplos de estos casos, siendo uno de los más llamativos el ocurrido hace unos años con relación al Banco Central Europeo: El 22 de enero de 2015 Mario Draghi anuncia estímulos monetarios, y en los 30 días siguientes EuroStoxx 50 sube un 5%. Por su parte, el 10 de marzo de 2016 el mismo Draghi anuncia más estímulos monetarios y en los 30 días siguientes el mismo índice cayó un 2%. Es decir, “acertar” con lo que va a ocurrir en materia económica, no nos asegura tomar la mejor decisión financiera.

Toda esta situación me recuerda lo que ocurre con los periódicos deportivos (principalmente los de fútbol) en los meses de verano, que imprimen ríos de tinta con las previsiones de los próximos fichajes, muchos de los cuales se quedan en el aire. Para su suerte, los aficionados no tenemos memoria, pero curiosamente pasa algo muy parecido con los inversores.

Entonces, ¿cuál es la solución?  Si nos movemos en un mundo de incertidumbre pero hemos de tomar decisiones de inversión, ¿cómo hacerlo? Hay una palabra que lo define todo: CONVICCIÓN.

Para poder sortear las ambivalencias del mercado es necesario tener una estrategia clara, personalizada (por esta razón creo que los fondos perfilados son un pésimo producto, a lo que hacía referencia también en este otro artículodonde el cliente se siente identificado y que, además, esté preparado para cualquier escenario.

Pero, sin tener la bola de cristal, ¿esto es posible?

Desde BISSAN creemos que sí, y la forma de hacerlo es que previo al momento de invertir, se realice una adecuada planificación financierala cual tiene muchísimas ventajas, entre las que destacan:

  • La familia conoce mucho mejor su situación.
  • No se tiene en cuenta sólo el patrimonio financiero, sino el inmobiliario, empresarial, y la capacidad futura de generación de ahorro y capital.
  • Se reflexiona sobre en realidad qué se quiere en la vida.
  • Se identifican objetivos vitales, que muchas veces se pueden parametrizar en futuras necesidades financieras. Esto es fundamental al momento de crear la estrategia de inversión.
  • Se toman decisiones con un sentido global, y no de forma inercial como muchas veces sucede.
  • Se obtiene una visión de largo plazo, rompiendo esa tendencia a invertir buscando una rentabilidad a 31 de diciembre.

Con esta información, a través de la planificación se determina una estrategia de inversión personalizada, que debe ir ajustada para cada objetivo.De esta manera, si hay un objetivo a largo plazo (más de cinco años), no debería haber problema en asignar la mayoría de la cartera a renta variable. Sabemos que puede caer un 20% o un 40% en un año, pero si el mundo sigue girando y la cartera está convenientemente diversificada, sabemos que al final la volatilidad es nuestra amiga (en este artículo lo explicamos)

De la misma forma, si se identifica una necesidad de dinero a medio o corto plazo (cinco años o menos), no se debería invertir en renta variable y deberíamos tratar de “blindar” ese dinero con inversiones que tengan poca volatilidad, pues en estos plazos es posible que no nos recuperemos de las caídas.

Esta es la mejor estrategia de inversión. Clara, personalizada y con convicción.Por eso debe ser la misma para el año 2020, que la que fue para 2019, 2018 y la que será para 2021, 2022, etc.; salvo que cambien los objetivos vitales.

Otra cosa es decidir qué  activos componen la cartera en cada momento, pero esto tiene menos efecto en el resultado final y escapa al objetivo de este artículo. Además, hay ríos de tinta que hablan de esto, sobre todo a comienzos de año, cuando lo más importante es el cliente (y su familia), más que el producto.

[1] https://es.fundspeople.com/news/no-intente-predecir-datos-o-eventos-macro-no-sirve-para-nada

By | 2020-02-17T12:36:45+00:00 febrero 17th, 2020|Categories: Actualidad, Blog, Planificación financiera|0 Comments